La historia detrás del éxito de Elon Musk


Todo comenzó en Pretoria, Sudáfrica en la década de los setenta. Elon Musk era el mayor de tres hermanos que pasó su infancia desarrollando una gran pasión por las novelas de ciencia ficción y las grandes computadoras. Sus padres, la modelo canadiense Maye Musk y el ingeniero electromecánico y piloto Errol Musk se separaron cuando él tenia ocho años. Sus hermanos pequeños decidieron quedarse con su madre, pero Elon no quiso que su padre se quedara sólo, por lo que decidió irse con él, sin saber lo que le esperaría.

Desde los 8 años y hasta su adolescencia, Elon Musk fue bulleado, golpeado y amedrentado por sus compañeros de escuela, incluso alguna vez fue hospitalizado. Tal vez ese ostracismo le llevó precisamente a desarrollar su pasión por la física y los sistemas computacionales, aprendiendo a programar de forma didacta a los 10 años en un ordenador Comodore Vic-2 y para los 12 años ya había vendido su primer programa de computadoras: un juego de vídeo llamado ‘Blastar’.

Posteriormente tomó clases de karate y defensa personal, pero cuando cumplió 17 años y el servicio militar se acercaba, el joven Elon no lo pensó dos veces. “Servir en el ejército sudafricano para reprimir a la gente negra, no me pareció una buena forma de emplear mi tiempo“. Por lo que empacó lo que pudo y con dos mil dólares en la bolsa, abandonó Sudáfrica para reunirse con su madre y hermanos en Canadá, donde realizó diversas labores para subsistir. Musk trabajó como granjero y también trabajó limpiando las calderas de una maderería ganando 18 dólares la hora, al mismo tiempo que estudiaba en Queens.

Pero su anhelo era cumplir el sueño americano, ahí, donde por más cursi que parezca, las grandes oportunidades son posibles. En sus propias palabras, no lo haría como cualquiera, su plan maestro fue tramitar una beca en la Universidad de Pensilvania donde recibiría sus títulos en Economía, un posgrado en Física, para después mudarse a la prestigiosa Universidad de Stanford y continuar con el doctorado, un sueño que le duró dos días, pues imponiendo sus emociones por encima de la razón, dejó la universidad con una deuda de 100 mil dólares.

Según cuenta el propio Musk, una de las preguntas más recurrentes en su adolescencia eran “¿cuáles son las tres cosas que tendrán mayor impacto en el futuro de la humanidad?“. El joven Elon creía que el internet era a la sociedad lo que el sistema nervioso al ser humano, así que una de sus primeras ilusiones era trabajar en AOL, la compañía de internet más dominante en aquel momento, pero a pesar de su insistencia, no lo contrataron.

Su respuesta, fue fundar su primer negocio al lado de su hermano menor, un proyecto llamado Zip2, una de las primeras compañías en ofrecer contenido vía online, brindando consultoría de software para construir directorios y mapas y para 1999, Altavista, división online de la empresa Compact, compró la startup de los Musk por 300 millones de dólares.

Con las ganancias, Elon dio vuelo a su imaginación y a su cartera, para fundar el banco online “X”, revolucionando el e-commerce, pero sobre todo los métodos de pago electrónicos, dando vida a PayPal que se convirtió en la principal plataforma de transacciones digitales. En 2002, eBay compró la compañía por 1.500 millones de dólares. Musk tenía 31 años y con esa fortuna, pudo dar sentido a una de sus misiones de vida: cambiar el mundo.

Al inicio del milenio, Elon Musk estuvo a punto de morir por malaria, enfermedad que contrajo en unas vacaciones por Brasil y Sudáfrica. Desde entonces, su vida sufrió un parte aguas. El inventor, ha declarado, que contagiarse del virus fue una gran lección, llegando a la conclusión de que “las vacaciones pueden matarte”, por lo que su pasión y entrega, lo convirtieron en un ‘workalcoholic’, trabajando los siete días a la semana, por casi las 20 horas al día.

Después de la venta de Paypal en 2002, Musk tomó sus millones para fundar tres nuevas compañías: Tesla, SpaceX, y una de energía solar llamada Solar City.

El plan de Tesla con Musk a la cabeza comenzó con la idea de comercializar un automóvil deportivo de alto rendimiento, para posteriormente dotarlo de un motor que lo diferenciaría del estereotipo de vehículos eléctricos que existían en aquel momento, conocidos por ser pequeños y poco potentes, por lo que posteriormente se enfocó en diseñar un sedán de lujo y finalmente convertirlo en un coche eléctrico de bajo costo y gran consumo.

El trabajo no ha sido fácil, de hecho, el gobierno de USA ha tenido que salvar a Tesla de la bancarrota en alguna ocasión. Esta historia fue inmortalizada por Matt Groenning y los videntes del futuro de Los Simpson, quienes dedicaron un capítulo especial, donde el Sr. Burns intentaba matar a Elon Musk enojado por haber perdido toda su inversión.

En la cima de su carrera, Musk no podía darse el lujo de abandonar todo y comenzar un nuevo giro, de tal manera que movió las piezas del ajedrez para que el propio personal de Tesla, le ayudara a crear Space X.

Seleccionando a un grupo de ingenieros de la firma, les pidió ayuda para resolver un estudio de viabilidad, que consistía en averiguar si era factible realizar avances en tecnología de cohetes, el resultado final, fue la constitución de la firma aeroespacial “Exploration Technologies”, mejor conocida como ‘Space X’ con la que el físico busca la conquista espacial.

Sus ideas progresistas le han convertido en un referente del siglo 21, siendo invitado a participar en películas como ‘Iron Man 2’, al igual que en series de televisión como “The Big Bang Theory”.

Mientras la popularidad del gurú de la tecnología iba creciendo, también lo hacía en sus compromisos profesionales. A cargo de Tesla y Space X, Musk se comprometió con la firma de su propia autoría “Hyperloop”, el servicio de movilidad en cápsulas a través de aire bajo presión. Proyecto al que le secundaron “Solar City”, “The Boring Company”, ‘Neuralink’ y ‘Open AI’ empresa con la que pretende fusionar el cerebro humano con inteligencia artificial.

No obstante, Musk también descubrió en esta época, que realmente disfrutaba atraer la mirada de la gente. De tal manera, que incrementó su extravagancia, haciéndose notar por todos los medios, incluyendo las redes sociales. Lo que de alguna forma, lo llevó a poner nuevamente los pies sobre la tierra.


Un desafortunado tweet en 2018, donde bromeaba con que Tesla tenía tanto dinero, que estaba considerando sacar la marca de la Bolsa de Valores, su inocente chascarrillo, derivó en una investigación judicial, por publicar información “falsa y engañosa”, como consecuencia, Tesla tuvo que pagar una multa de 20 millones de dólares, mientras que Musk tuvo que abandonar la presidencia de la compañía.

Siguiendo con la mala racha, Musk logró un contrato de 1.6 millones de dólares con la NASA para que Space X, llevara suministros a la Estación Espacial Internacional, llevando apena 29 vuelos, un pequeño desliz puso todo en peligro. Y es que, al participar en el podcast “The Joe Rogan Experience” el también canadiense pensó que era buena idea que lo grabaran mientras se fumaba un porro, lo que no gustó nada a la Agencia Aeroespacial, poniendo en duda la confianza de la empresa.

Sin embargo, después de fundar más de nueve compañías, hoy Space X, es el proyecto que más sonrisas le despierta. Tras ocho años de desarrollo y la cápsula Crew Dragon, finalmente servirá como el vehículo que llevará la primera misión tripulada de la NASA en nueve años, y la primera compañía privada en liderar una misión espacial de esta índole, un hito que transformará por completo las expediciones espaciales, cortesía de aquel niño sudafricano que nunca dejó de soñar.

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