Elena Rivera
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reafirmó que la cooperación internacional en materia de seguridad debe darse con respeto pleno a la soberanía nacional, al subrayar que el país mantiene un entendimiento con Estados Unidos para combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada, pero bajo principios claros que excluyen cualquier forma de subordinación o intervención.
Durante un posicionamiento oficial, la mandataria explicó que este entendimiento bilateral se basa en cuatro ejes fundamentales: el respeto a la soberanía y a la integridad territorial, la responsabilidad compartida y diferenciada, el respeto y la confianza mutua, así como la cooperación sin subordinación.
Sheinbaum señaló que México coopera incluso por razones humanitarias para evitar que el fentanilo y otras drogas lleguen a la población, particularmente a niñas, niños y jóvenes, tanto en Estados Unidos como en México y en cualquier parte del mundo. Aclaró que esta colaboración se realiza de manera responsable y decidida, con un objetivo central: reducir la violencia y construir una paz duradera con justicia en el territorio nacional.
Como parte de los resultados, destacó una reducción del 37 por ciento en el homicidio doloso, la incautación de cientos de toneladas de drogas ilegales y la extradición de decenas de delincuentes. No obstante, enfatizó que la violencia que se vive en México tiene también causas externas, entre ellas la entrada ilegal de armas de alto poder desde Estados Unidos y el grave problema del consumo de drogas en el país vecino.
En este contexto, reiteró que es indispensable combatir con firmeza a los grupos que distribuyen drogas y lavan dinero tanto en México como en Estados Unidos. Añadió que, como ha expresado en conversaciones con el presidente Donald Trump, la atención a las causas es un elemento fundamental, y que incluso ha habido coincidencias en la importancia de fortalecer valores, apoyo familiar, educación y comunicación masiva como herramientas clave para prevenir el consumo de drogas.
Tras abordar el tema de seguridad, la presidenta amplió su posicionamiento a la política exterior mexicana, particularmente frente a los hechos recientes ocurridos en Venezuela. Al respecto, sostuvo que la posición de México frente a cualquier forma de intervención es firme, clara e histórica, y reiteró el rechazo categórico a la intervención en los asuntos internos de otros países.
Sheinbaum afirmó que la historia de América Latina demuestra que la intervención nunca ha traído democracia, bienestar ni estabilidad duradera, y subrayó que solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno.
Recordó que esta postura está consagrada en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y respaldada por la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, que establecen el respeto a la soberanía de los Estados, a su integridad territorial y al derecho de los pueblos a la libre determinación. Enfatizó que para México estos principios no son opcionales ni negociables y deben respetarse siempre, sin excepciones.
La mandataria advirtió que la acción unilateral y la invasión no pueden ser la base de las relaciones internacionales del siglo XXI, ya que no conducen ni a la paz ni al desarrollo. Citó a George Washington, quien llamó a observar la buena fe y la justicia hacia todas las naciones y a cultivar la paz y la armonía, como un referente vigente para el contexto actual.
Sheinbaum sostuvo que el Continente Americano enfrenta nuevos desafíos, como la competencia económica global frente al crecimiento de Asia, y que estos no se resuelven mediante el uso de la fuerza, sino a través de la cooperación para el desarrollo, la inversión productiva, la innovación, la educación y el bienestar social.
En ese sentido, planteó que América puede y debe avanzar hacia una nueva visión basada en la cooperación y no en la intervención, sustentada en cinco puntos: el respeto pleno e irrestricto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos; la inversión productiva orientada al desarrollo en infraestructura, energía, transporte, educación, ciencia y tecnología; una integración económica regional con cadenas productivas compartidas y comercio justo; el bienestar social como eje central del desarrollo; y el diálogo permanente entre iguales.
La presidenta afirmó que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia, sino a los pueblos de cada uno de los países que la conforman. Retomó la definición de democracia de Abraham Lincoln y la frase de Benito Juárez sobre el respeto al derecho ajeno como base de la paz, para reforzar la visión que, dijo, México seguirá defendiendo: integración económica del continente y cooperación con respeto absoluto a la soberanía.
Finalmente, Sheinbaum reiteró que en México manda el pueblo y que el país es libre, independiente y soberano, dejando clara la postura del Estado mexicano ante la comunidad internacional: cooperación, sí; subordinación e intervención, no.

